Andrés Caicedo - ¡Que viva la música!
Biblioteca - Sinopsis de obras
¡Que viva la música! es una novela del escritor caleño Andrés Caicedo, en la que el autor logra destacarse novedosamente dentro de la literatura colombiana de los años setenta. El joven autor muestra gran influencia por parte de autores como Julio Cortázar, Edgar Allan Poe o Mario Vargas Llosa.
Andrés Caicedo, a través de ¡Que viva la música!, muestra una cruda y devastadora realidad que sumerge al lector en las andanzas, aventuras y desventuras de María del Cármen Huerta, una adolescente de la alta sociedad de Cali que deja la vida común a la que esta acostumbrada, para meterse en el mundo de la rumba, la música y las drogas. La novela está dividida en dos partes, la primera marcada por la música rock, en particular por los Rolling Stones y la vida en la clase alta caleña, y la segunda marcada por la música Salsa y el descenso a los barrios bajos de Cali. La novela fue publicada por Colcultura.
¡Que viva la música! es una novela de iniciación. Es la invitación a una fiesta sin sosiego, donde su protagonista dejará que el mundo baje hasta el pozo sin fondo de sus propios excesos. Pero con felicidad. Con absoluta dicha. Hay un pacto secreto con la muerte en esta danza de María del Carmen Huerta, la rubia protagonista de estas páginas. Pero es la muerte dulce de las celebraciones: el paisaje, los afectos, la noche, la niñez que huye, la adolescencia triunfal, el rock and roll, los Rolling Stones, la salsa, Ricardo Ray, Bobby Cruz, las drogas, Cali (o Kali, según la ortografía de la narradora). Es, asi mismo, una iniciación al descubrimiento de una ciudad colombiana (única, mágica e irrepetible), que comienza por el cielo del Norte, con su Avenida Sexta, su parque Versalles y sus parajes mágicos, hasta llegar al infierno del Sur con su caseta Panamericana, su río Pance, sus barrios más allá de Miraflores, su cordillera de los Andes alada y los refugios de la salsay el sexo en los límites finales de la calle quince.
Fuente: Wikipedia
Rinconcito de Lectura
martes, 30 de agosto de 2011
Efemerides mes de Septiembre..
El...
... 2 de septiembre 1973 muere J.R.R. Tolkien, novelista británico, autor de la saga El señor de los anillos y de El Hobbit.
... 5 de septiembre de 1914 nace otro poeta chileno, Nicanor Parra.
... 9 de septiembre de en 1898 muere Stéphane Mallarmé, poeta simbolista francés.
... 14 de septiembre de 1321 muere Dante Alighieri, poeta italiano, autor La divina comedia, que ofrecemos de regalo aquí. En 1920, nace el escritor uruguayo Mario Benedetti, escritor de cuentos, novelas y poemas.
... 17 de septiembre de 1580 nace Francisco de Quevedo, escritor español.
... 19 de septiembre 1911 nace William Golding, escritor británico, Premio Nobel en 1983.
... 21 de septiembre de 1902 nace Luis Cernuda, poeta español.
... 23 de septiembre de 1973 muere uno de los poetas más reconocidos dentro de la lengua castellana y tal vez el más famoso del siglo XXI: el chileno Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971. De él, el Soneto XXV de Cien sonetos de amor:
Antes de amarte, amor, nada era mío,
vacilé por las calles y las cosas,
nada contaba ni tenía nombre,
el mundo era del aire que esperaba.
Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.
Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,
todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.
martes, 19 de abril de 2011
Nuevo libro de lectura La Conspiración
La Conspiración
de Dan Brown

de Dan Brown
Escritor estadounidense nacido el 22 de junio de 1964 en Exeter, New Hampshire. Licenciado en la Universidad de Amherst, ejerció la docencia del inglés hasta que decidió dedicarse profesionalmente a la literatura, no sin antes haber desarrollado durante algún tiempo labores de músico y cantante de pop melódico. Sus tres primeras novelas, Digital Fortress (La fortaleza digital, 1998), Angels and demons (Ángeles y demonios, 2000) y Deception Point (La conspiración, 2001) tuvieron un éxito relativo, pero su cuarto trabajo, The Da Vinci Code (El código Da Vinci, 2003) se convirtió rápidamente en un fenómeno de masas, vendiendo más de sesenta millones de copias en todo el mundo y convirtiéndose en uno de los libros más leídos e influyentes de los últimos años. La popularidad de Brown a raíz de este título catapultó al resto de sus trabajos, que fueron profusamente reeditados y traducidos a docenas de idiomas.
El Código Da Vinci tuvo una adaptación al cine en 2006 dirigida por Ron Howard y protagonizada por Tom Hanks. Howard y Hanks también están implicados en la adaptación de la otra novela protagonizada por el ficticio Robert Langdon, Ángeles y Demonios, en 2009.
Aparte de sus novelas de misterio, también ha escrito o co-escrito varios libros de tono humorístico.
Acá un enlace donde encontrar el libro...
http://uploading.com/files/m2m3fee6/Dan_Brown_-_La_conspiracion.pdf/
El Código Da Vinci tuvo una adaptación al cine en 2006 dirigida por Ron Howard y protagonizada por Tom Hanks. Howard y Hanks también están implicados en la adaptación de la otra novela protagonizada por el ficticio Robert Langdon, Ángeles y Demonios, en 2009.
Aparte de sus novelas de misterio, también ha escrito o co-escrito varios libros de tono humorístico.
Acá un enlace donde encontrar el libro...
http://uploading.com/files/m2m3fee6/Dan_Brown_-_La_conspiracion.pdf/
miércoles, 18 de agosto de 2010
La náusea es la primera novela filosófica de Jean Paul Sartre (1905-1980). Es, en suma, el resultado de todo el período de formación del filósofo francés Jean-Paul Sartre, especialmente ligado a su estadía en Alemania (Maison Académique Française de Berlin: 1933-1934), a su discipulado de Husserl y de la escuela fenomenológica; y al mismo tiempo, al estudio minucioso, que tanto influyó en él, de lo que hasta ese momento había publicado Heidegger.
La primera redacción de la novela se remonta a 1931, cuando Sartre tenía veintiséis años. Fueron agregadas reestructuraciones en 1934 y en 1936. La versión definitiva, la que ha de publicarse, es la de 1938. La intención del autor era llamarla Melancolía I, tomando el título de uno de los grabados de Alberto Durero. En el momento de la publicación triunfará la posición de Gallimard, y el nombre de la obra será el que tuvo.
Lugar y personajes
La obra se desarrolla en Bouville, una ciudad imaginaria. De alguna manera puede estar vinculada a Le Havre, donde Sartre se desempeñó como profesor de filosofía, antes de consagrarse, con el abandono del Liceo, a su tarea de escritor.
Sobre el trasfondo distante de esa ciudad provinciana, de sus enjambres de personajes ignorados, se recortan algunas pocas figuras. Empleadas de cafés y restaurantes, la ex novia-amante Anny y el Autodidacta. Anny es una actriz de una treintena de años, mantenida por su hombre de turno. El Autodidacta, en cierto modo amigo del protagonista principal, el narrador en primera persona, es una figura indefinida con matices algo absurdos: estudia por orden alfabético los libros de la Biblioteca de la ciudad, en un afán de perfeccionamiento cuyas motivaciones no aparecen claras. Este empeño de cultura se da en un hombre definidamente pederasta que, por tal motivo es descubierto y alejado de sus libros cuando intenta acariciar a un muchachito adolescente en la biblioteca.
El protagonista es Antoine Roquentin, hombre soltero de alrededor de treinta años. Vive solo en Bouville. Trabaja meticulosamente en una obra sobre la vida del Marqués de Rollebon, un aristócrata de fines del siglo XVIII. No tiene profesión y vive de sus rentas, luego de haber abandonado un empleo en Indochina, por haberse cansado de viajar y por haber dejado de sentir tal empeño como aventura deseable.
Análisis
Toda la novela surge del diario personal que lleva minuciosamente, y fechado, Roquentin. Con detalle estampa sus impresiones cotidianas, con una lenta morosidad que mucho tiene que ver con ese mundo absurdo y solitario en que está inserto. El acercamiento a los descubrimientos filosóficos fundamentales, se va dando de a poco, como la aproximación al clímax de una revelación mística. Los críticos suelen mencionar la influencia de Céline, de Kafka, de Queneau.
La versión original, antes de publicarse, fue purificada por el mismo Sartre que suprimió algunos pasajes "un poco libres". En total se eliminaron unas cuarenta páginas.
Tal como acontece en "El extranjero", de Camus, Roquentin vive en un mundo sin sentido. Lo asombra comprobar que los buenos burgueses de la ciudad, no adviertan estos aspectos de la realidad, que para él son tan evidentes. Un alejamiento profundo lo distancia de todo lo que lo rodea, y, finalmente, lo distanciará de la obra misma en que está trabajando. El Marqués de Rollebon dejará de interesarle y abandonará su ficticia o engañosa vocación de historiador.
La crisis
Lo que lentamente se iba aproximando, lo que lentamente le iba mostrando a Roquentin, la absurdidad de las cosas y de los menesteres cotidianos de la vida, tendrá su crisis o desencadenamiento en un parque público. El pasaje es de varias páginas, y ha llegado a mover al pensador Alphonse de Waelhens, para decir que en ese fragmento se cifra todo el pensar heideggeriano de "Ser y Tiempo". Para el profesor de Lovaina en esas palabras se traduce la experiencia central de toda la filosofía del filósofo alemán. (Apéndice de "La filosofía de Martin Heidegger", de de Waelhens, segunda edición, Madrid, 1952).
"Estaba, pues, hace un momento en el jardín público. La raíz del castaño se hundía en la tierra justamente por debajo de mi banco. No me acordaba ya de que esto era una raíz. Las palabras se habían desvanecido, y con ellas la significación de las cosas, sus modos de empleo, las débiles marcas que los hombres han trazado en su superficie. Estaba sentado, un poco inclinado, la cabeza baja, sólo ante esta masa negra y nudosa, enteramente bruta y que me causaba miedo.Y después tuve esta iluminación"
Roquentin manifiesta que la visión le cortó el aliento. Nunca antes había presentido lo que quería decir "existir". Era como todos los otros. Decía el mar "es" verde. Pero no sospechaba el existir que se escondía detrás del "es". El protagonista concluye de inmediato en aceptar que la brutalidad de la existencia, que es y que no es una nada, se esconde regularmente en la vida de todos los días. Se usan las cosas ,como útiles, se las maneja, se hacen proyectos, se encuentran o dibujan caminos, pero todo ello en un afán humano de tejer una "inteligibilidad" que se adosa a la existencia o a lo que brutamente existe, para quitarle toda su aspereza. Las palabras contribuyen a ello. Son como láminas significantes que alejan de lo existente,en toda su crudeza. Toda la diversidad de las cosas, su separación, no es más que una apariencia. El ente es total y sin fisuras, como en lenguaje parmenídeo. Cuando ese barniz puramente externo se diluye, la existencia del todo en su totalidad se abalanza sobre nosotros.
En su diario estima Roquentin que la palabra absurdidez aparece. Todo es sin sentido y sin fundamentación. Por ello, lo esencial es la contingencia, la carencia de explicación. Ese absurdo, día a día, es disimulado por el mundo coloreado por los hombres. El mundo de la existencia de los entes, de todos los entes, de todos los hombres, es un mundo sin razones y sin explicaciones. Ante la raíz "revelada" hubiese podido repetirse, "es una raíz", pero ya las palabras no hubiesen hecho mella en lo entrevisto. La raíz des-velada de la película envolvente era obscena, nudosa, inerte y sin nombre.
Roquentin concluye: "Lo esencial es la contingencia. Quiero decir que, por definición, la existencia no es la necesidad. Existir es estar ahí, simplemente; los existentes -leamos nosotros los entes- aparecen, se dejan encontrar; pero no se los puede nunca deducir..."
Esta visión filosófica, anticipada en cien detalles de la novela, desencadenará el desenlace. Roquentin se ha de alejar, como dijimos, de los propósitos o tareas o profesiones habituales. Solamente llega a entrever que acaso pueda otorgarle un sentido a su vida, sin sentido como la de todos los hombres, entregándose a la escritura de alguna obra de ficción.
Deja Bouville en tren. No se conoce su destino -a excepción de que se dirigirá a París- ni el de su manuscrito, que al comienzo de la obra declararán haber hallado los editores. Todo ha terminado.
La primera redacción de la novela se remonta a 1931, cuando Sartre tenía veintiséis años. Fueron agregadas reestructuraciones en 1934 y en 1936. La versión definitiva, la que ha de publicarse, es la de 1938. La intención del autor era llamarla Melancolía I, tomando el título de uno de los grabados de Alberto Durero. En el momento de la publicación triunfará la posición de Gallimard, y el nombre de la obra será el que tuvo.
Lugar y personajes
La obra se desarrolla en Bouville, una ciudad imaginaria. De alguna manera puede estar vinculada a Le Havre, donde Sartre se desempeñó como profesor de filosofía, antes de consagrarse, con el abandono del Liceo, a su tarea de escritor.
Sobre el trasfondo distante de esa ciudad provinciana, de sus enjambres de personajes ignorados, se recortan algunas pocas figuras. Empleadas de cafés y restaurantes, la ex novia-amante Anny y el Autodidacta. Anny es una actriz de una treintena de años, mantenida por su hombre de turno. El Autodidacta, en cierto modo amigo del protagonista principal, el narrador en primera persona, es una figura indefinida con matices algo absurdos: estudia por orden alfabético los libros de la Biblioteca de la ciudad, en un afán de perfeccionamiento cuyas motivaciones no aparecen claras. Este empeño de cultura se da en un hombre definidamente pederasta que, por tal motivo es descubierto y alejado de sus libros cuando intenta acariciar a un muchachito adolescente en la biblioteca.
El protagonista es Antoine Roquentin, hombre soltero de alrededor de treinta años. Vive solo en Bouville. Trabaja meticulosamente en una obra sobre la vida del Marqués de Rollebon, un aristócrata de fines del siglo XVIII. No tiene profesión y vive de sus rentas, luego de haber abandonado un empleo en Indochina, por haberse cansado de viajar y por haber dejado de sentir tal empeño como aventura deseable.
Análisis
Toda la novela surge del diario personal que lleva minuciosamente, y fechado, Roquentin. Con detalle estampa sus impresiones cotidianas, con una lenta morosidad que mucho tiene que ver con ese mundo absurdo y solitario en que está inserto. El acercamiento a los descubrimientos filosóficos fundamentales, se va dando de a poco, como la aproximación al clímax de una revelación mística. Los críticos suelen mencionar la influencia de Céline, de Kafka, de Queneau.
La versión original, antes de publicarse, fue purificada por el mismo Sartre que suprimió algunos pasajes "un poco libres". En total se eliminaron unas cuarenta páginas.
Tal como acontece en "El extranjero", de Camus, Roquentin vive en un mundo sin sentido. Lo asombra comprobar que los buenos burgueses de la ciudad, no adviertan estos aspectos de la realidad, que para él son tan evidentes. Un alejamiento profundo lo distancia de todo lo que lo rodea, y, finalmente, lo distanciará de la obra misma en que está trabajando. El Marqués de Rollebon dejará de interesarle y abandonará su ficticia o engañosa vocación de historiador.
La crisis
Lo que lentamente se iba aproximando, lo que lentamente le iba mostrando a Roquentin, la absurdidad de las cosas y de los menesteres cotidianos de la vida, tendrá su crisis o desencadenamiento en un parque público. El pasaje es de varias páginas, y ha llegado a mover al pensador Alphonse de Waelhens, para decir que en ese fragmento se cifra todo el pensar heideggeriano de "Ser y Tiempo". Para el profesor de Lovaina en esas palabras se traduce la experiencia central de toda la filosofía del filósofo alemán. (Apéndice de "La filosofía de Martin Heidegger", de de Waelhens, segunda edición, Madrid, 1952).
"Estaba, pues, hace un momento en el jardín público. La raíz del castaño se hundía en la tierra justamente por debajo de mi banco. No me acordaba ya de que esto era una raíz. Las palabras se habían desvanecido, y con ellas la significación de las cosas, sus modos de empleo, las débiles marcas que los hombres han trazado en su superficie. Estaba sentado, un poco inclinado, la cabeza baja, sólo ante esta masa negra y nudosa, enteramente bruta y que me causaba miedo.Y después tuve esta iluminación"
Roquentin manifiesta que la visión le cortó el aliento. Nunca antes había presentido lo que quería decir "existir". Era como todos los otros. Decía el mar "es" verde. Pero no sospechaba el existir que se escondía detrás del "es". El protagonista concluye de inmediato en aceptar que la brutalidad de la existencia, que es y que no es una nada, se esconde regularmente en la vida de todos los días. Se usan las cosas ,como útiles, se las maneja, se hacen proyectos, se encuentran o dibujan caminos, pero todo ello en un afán humano de tejer una "inteligibilidad" que se adosa a la existencia o a lo que brutamente existe, para quitarle toda su aspereza. Las palabras contribuyen a ello. Son como láminas significantes que alejan de lo existente,en toda su crudeza. Toda la diversidad de las cosas, su separación, no es más que una apariencia. El ente es total y sin fisuras, como en lenguaje parmenídeo. Cuando ese barniz puramente externo se diluye, la existencia del todo en su totalidad se abalanza sobre nosotros.
En su diario estima Roquentin que la palabra absurdidez aparece. Todo es sin sentido y sin fundamentación. Por ello, lo esencial es la contingencia, la carencia de explicación. Ese absurdo, día a día, es disimulado por el mundo coloreado por los hombres. El mundo de la existencia de los entes, de todos los entes, de todos los hombres, es un mundo sin razones y sin explicaciones. Ante la raíz "revelada" hubiese podido repetirse, "es una raíz", pero ya las palabras no hubiesen hecho mella en lo entrevisto. La raíz des-velada de la película envolvente era obscena, nudosa, inerte y sin nombre.
Roquentin concluye: "Lo esencial es la contingencia. Quiero decir que, por definición, la existencia no es la necesidad. Existir es estar ahí, simplemente; los existentes -leamos nosotros los entes- aparecen, se dejan encontrar; pero no se los puede nunca deducir..."
Esta visión filosófica, anticipada en cien detalles de la novela, desencadenará el desenlace. Roquentin se ha de alejar, como dijimos, de los propósitos o tareas o profesiones habituales. Solamente llega a entrever que acaso pueda otorgarle un sentido a su vida, sin sentido como la de todos los hombres, entregándose a la escritura de alguna obra de ficción.
Deja Bouville en tren. No se conoce su destino -a excepción de que se dirigirá a París- ni el de su manuscrito, que al comienzo de la obra declararán haber hallado los editores. Todo ha terminado.
Biografia y comentarios
Jean-Paul Charles Aymard Sartre (París, 21 de junio de 1905 – París, 15 de abril de 1980), conocido comúnmente como Jean-Paul Sartre, fue un filósofo, escritor y dramaturgo francés, exponente del existencialismo y del marxismo humanista. Fue el décimo escritor francés seleccionado como Premio Nobel de Literatura, pero lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones. Fue pareja también de la filósofa Simone de Beauvoir.
La existencia precede a la esencia»
Tumba de Jean-Paul Sartre y de Simone de Beauvoir, en el cementerio de Montparnasse (París, Francia).Sartre considera que el ser humano está "condenado a ser libre", es decir, arrojado a la acción y responsable plenamente de la misma, y sin excusas.
A su vez, Sartre, concibe a la existencia humana como existencia consciente. El ser del hombre se distingue del ser de la cosa por ser consciente. La existencia humana es un fenómeno subjetivo, en el sentido de que es conciencia del mundo y conciencia de sí. Se observa aquí la influencia que ejerce sobre Sartre el racionalismo cartesiano. En este punto se diferencia de Heidegger, quien deja fuera de juego a la conciencia.
Sartre se forma en la fenomenología de Husserl y en la filosofía de Heidegger, discípulo éste de aquél. En plena guerra mundial, cuando forma parte del Ejército Francés como meteorólogo, Sartre es hecho prisionero, y en el largo periodo de ser cautivo del nazismo reformula muchas de sus ideas y elabora otras. Escribe constantemente e incluso representa obras de teatro en pleno campo de prisioneros. Si en Heidegger el Da-sein es un «ser-ahí», arrojado al mundo, «e-yecto», para Sartre, el humano, en cuanto «ser-para-sí», es un «pro-yecto», un ser que debe «hacer-se».
El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo.
El existencialismo es humanismo
Sartre escribe que en el ser humano «la existencia precede a la esencia», contrariamente a lo que se había creído en la filosofía precedente. ¿Qué quiere decir esto? Sartre da un famoso ejemplo: si un artesano quiere realizar una obra, primero «la» piensa, la construye en su cabeza: esa prefiguración será la esencia de lo que se construirá, que luego tendrá existencia. Pero nosotros, los seres humanos, no fuimos diseñados por alguien, y no tenemos dentro nuestro algo que nos haga «malos por naturaleza», o «tendientes al bien» —como diversas corrientes filosóficas y políticas han creído, y siguen sosteniendo—. «Nuestra esencia, aquello que nos definirá, es lo que construiremos nosotros mismos mediante nuestros actos», que son ineludibles: no actuar es un acto en sí mismo, puesto que nuestra libertad no es algo que pueda ser dejado de lado: ser es ser libres en situación, ser es ser-para, ser como proyecto.
Durante las décadas de 1940 y 1950, las ideas de Sartre eran muy populares, y el existencialismo fue la filosofía preferida de la generación beatnik en Europa y Estados Unidos. En 1948, la Iglesia Católica listó todos los libros de Sartre en el Index Librorum Prohibitorum. La mayoría de sus obras de teatro están llenas de símbolos que sirven de instrumento para difundir su filosofía. La más famosa, Huis Clos (A puerta cerrada), contiene la famosa línea: «L'enfer, c'est l´Autre» («El infierno es el Otro»). El Otro -en francés tiene un alcance universal y casi metafísico- como otredad, como alteridad radical.(Grüner, E.,2005,El fin de las pequeñas historias)
Además del impacto de La náusea, la mayor contribución literaria de Sartre fue su trilogía Los caminos de la libertad, que traza el impacto de los eventos de la pre-guerra en sus ideas. Se trata de una aproximación más práctica y menos teórica al existencialismo. Sobresale también su famoso ensayo sobre Gustave Flaubert: "El Idiota de la Familia". Es un minucioso y voluminoso texto relativo al autor de Madame Bovary, donde Sartre examina cómo brota el deseo de escribir.
fuente:Wikipedia
La existencia precede a la esencia»
Tumba de Jean-Paul Sartre y de Simone de Beauvoir, en el cementerio de Montparnasse (París, Francia).Sartre considera que el ser humano está "condenado a ser libre", es decir, arrojado a la acción y responsable plenamente de la misma, y sin excusas.
A su vez, Sartre, concibe a la existencia humana como existencia consciente. El ser del hombre se distingue del ser de la cosa por ser consciente. La existencia humana es un fenómeno subjetivo, en el sentido de que es conciencia del mundo y conciencia de sí. Se observa aquí la influencia que ejerce sobre Sartre el racionalismo cartesiano. En este punto se diferencia de Heidegger, quien deja fuera de juego a la conciencia.
Sartre se forma en la fenomenología de Husserl y en la filosofía de Heidegger, discípulo éste de aquél. En plena guerra mundial, cuando forma parte del Ejército Francés como meteorólogo, Sartre es hecho prisionero, y en el largo periodo de ser cautivo del nazismo reformula muchas de sus ideas y elabora otras. Escribe constantemente e incluso representa obras de teatro en pleno campo de prisioneros. Si en Heidegger el Da-sein es un «ser-ahí», arrojado al mundo, «e-yecto», para Sartre, el humano, en cuanto «ser-para-sí», es un «pro-yecto», un ser que debe «hacer-se».
El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo.
El existencialismo es humanismo
Sartre escribe que en el ser humano «la existencia precede a la esencia», contrariamente a lo que se había creído en la filosofía precedente. ¿Qué quiere decir esto? Sartre da un famoso ejemplo: si un artesano quiere realizar una obra, primero «la» piensa, la construye en su cabeza: esa prefiguración será la esencia de lo que se construirá, que luego tendrá existencia. Pero nosotros, los seres humanos, no fuimos diseñados por alguien, y no tenemos dentro nuestro algo que nos haga «malos por naturaleza», o «tendientes al bien» —como diversas corrientes filosóficas y políticas han creído, y siguen sosteniendo—. «Nuestra esencia, aquello que nos definirá, es lo que construiremos nosotros mismos mediante nuestros actos», que son ineludibles: no actuar es un acto en sí mismo, puesto que nuestra libertad no es algo que pueda ser dejado de lado: ser es ser libres en situación, ser es ser-para, ser como proyecto.
Durante las décadas de 1940 y 1950, las ideas de Sartre eran muy populares, y el existencialismo fue la filosofía preferida de la generación beatnik en Europa y Estados Unidos. En 1948, la Iglesia Católica listó todos los libros de Sartre en el Index Librorum Prohibitorum. La mayoría de sus obras de teatro están llenas de símbolos que sirven de instrumento para difundir su filosofía. La más famosa, Huis Clos (A puerta cerrada), contiene la famosa línea: «L'enfer, c'est l´Autre» («El infierno es el Otro»). El Otro -en francés tiene un alcance universal y casi metafísico- como otredad, como alteridad radical.(Grüner, E.,2005,El fin de las pequeñas historias)
Además del impacto de La náusea, la mayor contribución literaria de Sartre fue su trilogía Los caminos de la libertad, que traza el impacto de los eventos de la pre-guerra en sus ideas. Se trata de una aproximación más práctica y menos teórica al existencialismo. Sobresale también su famoso ensayo sobre Gustave Flaubert: "El Idiota de la Familia". Es un minucioso y voluminoso texto relativo al autor de Madame Bovary, donde Sartre examina cómo brota el deseo de escribir.
fuente:Wikipedia
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